El silenciu ye salú
Necesitamos buscar herramientas para combatir la denominada “doctrina del shock”: el modelo neoliberal, aprovechando los momentos de crisis para afianzar su posicion a nivel mundial, aplica medidas represivas arbitrarias, dejando a la población en un estado de shock que le impide reaccionar frente a la degradación de sus condiciones de vida.
Así, el contexto internacional de lucha contra el terrorismo es el caldo de cultivo ideal para que los Estados, y en concreto el Estado Español, modifiquen su política antiterrorista sin oposición alguna. El análisis sobre las causas de la violencia se sustituye por la dicotomía seguridad-libertad y ante esa elección, esta última pierde por goleada. Ya no hay protección frente a los abusos del estado y cada persona pasa a ser sospechoso hasta que se demuestre lo contrario, teniendo que hacer méritos para ganarse el carnet de “buen ciudadano”.
En el proceso 18/98 se da una nueva vuelta de tuerca, y ya
no solo se juzgan hechos delictivos individuales, sino que se criminaliza a
colectivos y organizaciones politicas por el simple hecho de trabajar por el reconocimiento
de los derechos del pueblo vasco. De esta manera, tambien los colectivos tienen
que demostrar que forman parte de la “sociedad civil buena” para poder
desarrollar su actividad pública sin cortapisas. (más)
Cuando lo sindical dexa de ser político y social
¿Tien dalgo que ver
l’aplicación d’una llei d’esceición a dos sindicalistes con que faigamos una
esceición con tolo que tien que ver con Euskal Herría? NON. Esta rempuesta
ye la dominante n’Asturies, entamando pola mayoría de los que convoquen esti
manifestamientu.
Esquizofrenia asemeyada sólo ye a desplicase si partimos del
trabayu fechu polos medios de comunicación, del retrocesu los discursos críticos
cola la razón d’Estáu –que se resume na conseña “denguna llibertá pal enemigu
la llibertá”- y del enfotu n’estremar
ente bonos y malos manifestantes pa que los
menos puean evitar les consecuencies de la represión, eso sí, a costa de los más. (más)
Guantánamo está en Madrid
La denuncia de las torturas practicadas en las dependencias de la Audiencia Nacional no encuentran el mismo eco que las realizadas en Guantánamo o Abu Ghraib. Los mismos medios que condenan los abusos protagonizados por las tropas de ocupación estadounideses ocultan las denuncias que ponen en tela de juicio el carácter democrático del Estado español (ver Informe de Amnistía Internacional).
Las cámaras de video y los sistemas de control presentes hasta en el último rincón de nuestra vida cotidiana desaparecen cuando se trata de las cloacas del Estado. Así, relatos como el de Gorka Lupiañez son reducidos a un mero rumor incapaz, por tanto, de irrumpir en el espacio público y de cuestionar el relato de la democracia española.
¿Por qué todas las personas detenidas salen con una declaración firmada que les incrimina tras pasar por cinco días de incomunicacion en poder de la policia o guardia civil? ¿Tiene algo que ver la aplicación de una ley de excepción, como la antiterrorista, a Cándido y Morala con que hagamos una excepción con todo lo que tiene que ver con Euskal Herría? Si seguimos dando la espalda a la criminalización de la izquierda vasca, al proceso 18/98, a las torturas de la Guardia Civil... nos encontraremos con que Guantánamo ya está aquí (más).
Atenco, de la represión a la resistencia
A finales del 2001 el pueblo de San Salvador de Atenco se levantó contra el expolio de sus tierras por parte del gobierno Mexicano. Como parte del famoso Plan Puebla-Panamá, oficialmente se decretaba la expropiación de más del 80% del territorio de Atenco y casi todo el poblado de Ixapan para la construcción de un nuevo aeropuerto internacional. Se decretó el precio de 7,20 pesos (0.5 euros) por metro cuadrado (rústico o urbanizable). Ante el decreto el pueblo de San Salvador Atenco salió a la calle y se organizó en el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra. (más)
Facismu social y espoxigue del neonazismu español
La presencia n’Asturies de grupos neonazis organizaos más alló de dellos ambetos (como’l fútbol o los conciertos RAC) nun ye mui numberosa. Ye más, l’asistencia a los actos neonazis ye cubierta por autobuses que vienen d’otros llugares del Estáu, onde tan medrando anque de manera irregular.
Con too, la esistencia d’un caldu de cultivu ideoloxicu fae que seyan cada vuelta más frecuentes les manifestaciones de calter neofacista: agresiones, pintaes con simbolos neonazis, campañes de pegadielles, buzoneo panfletos escontra les presones inmigrantes...
Nesti documentu centraremosmos nes dinámiques que tresformen lo diferente en víctima propiciatoria d’un proyeutu homoxenizador, tantu no económico –gracies al puxu del neolliberalismu– como no cultural, de la man del nacionalismu español.(más)








