Manifestaciones de GORKA LUPIAÑEZ MINTEGI.
Estas manifestaciones están
completadas con la entrevista mantenida en la misma prisión el 17.12.07.
Para esta entrevista obligaron a
Gorka a entrar en unos determinados locutorios, por lo que es posible que la
misma haya sido grabada.
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Me detuvieron el día 6 de diciembre hacía las 6 o 6:30
horas, de la tarde. Iba caminando por la carretera cerca de Berriz, y pararon
dos Patrol de
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Me tiraron al suelo, y me quitaron los pantalones,
dejándome con la malla que llevaba debajo. Me ataron las manos a la espalda. Me
dieron patadas, muchas patadas. Uno decía a los otros que me soltasen, para que
huyera y poder hacer dos a uno, con referencia a Capbretón. Al final me
metieron en el Patrol, me pusieron con la cara pegada al cristal y con un Cetme
apoyado en la sien, y así me condujeron, según dijeron, a
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En
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Me sacaron de allí corriendo y me metieron a un coche.
Al de unas tres horas, salimos hacia Madrid. Lo dijeron ellos. Me dijeron que
allí, en Madrid, me iba a enterar. En el coche iban dos delante, y dos a mi
lado detrás. El de mi izquierda me chillaba y golpeaba con la mano abierta. El
de la derecha me puso una bolsa de plástico en la cabeza. Cada rato, la cerraba
con las manos en el cuello, y me provocaba asfixia.
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Pararon el coche al pasar un peaje, porque uno de
ellos, que había estado celebrando el día de la constitución, había bebido
estando de juerga, y estaba borracho y necesitaba orinar. Ese Guardia Civil me
dijo que nadie sabía que estaba detenido, y que me podía pegar un tiro. Me dijo
que ellos sólo se dedicaban a torturar e interrogar, que tenían turnos de
cuatro meses, y que por eso tenía que estar allí, aunque no estaba bien. Hasta
llegar a Madrid, continuaron los golpes y la colocación de la bolsa en la
cabeza. Cuando llegamos a Madrid, me dijeron que estabamos en
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En cuanto entré en un edificio, me llevaron a un
cuarto, me desnudaron y me pusieron un antifaz, con el que estuve hasta ser
trasladado al Juzgado. Me mandaron hacer flexiones. Me pincharon tres veces en
el cuello, en la columna, entre los omoplatos o un poco más arriba. El tercer
pinchazo me provocó un dolor muy fuerte, que me bajó por toda la columna. Esto
se lo conté a la que se presentó como
Médico Forense, y ella me dijo que tenía unos puntitos rojos en esa zona. No sé
lo que pondría en sus informes. También me tocaron con algo, que me pareció un
papel. Dijeron que era todo ello para calcular cómo podían ponerme los
electrodos.
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Por lo que me manifestó
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En día y medio me habían obligado a realizar miles de
flexiones. A la vez me golpeaban en la cabeza, a los lados y arriba, con algo
que podría ser como un listín, o con una porra de algún material como goma. Con
los golpes con ese “listín”, veía como luces. Me ponían una bolsa en la cabeza,
y me metían dentro de ella humo de tabaco. Me la cerraban hasta provocarme
asfixia.
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Los interrogatorios eran continuos. Casi no pisé el
calabozo el tiempo que estuve allí. Salvo unas horas el último día.
Constantemente me estaban preguntando cosas. Los interrogadores se cansaban y,
cada cierto tiempo, podría ser una hora, se cambiaban por otros. Los distinguía
por las voces. Ellos dijeron que cambiaban cada hora. Eran habitualmente
cuatro, en cada grupo, por las voces.
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Había momentos en los que contestaba a las preguntas con cosas incoherentes, y no
sabía razonar ni terminar las frases. Pienso que era por la falta de aire.
Cuando desvariaba mucho, me dejaban descansar un poco.
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Me ponían una manta doblada sobre el cuerpo, y me
daban puñetazos a través de ella.
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A partir de lo que considero un día y medio desde la
detención, me empezaron a hacer la bañera además de las cosas que ya me venían
haciendo. Me ataron en un colchón de espuma, y me metieron la cabeza en agua
helada.
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Luego empezaron a hacerme lo que ellos llamaban
“aguapark”. Decían que se lo habían enseñado los israelitas. El “aguapark”,
consistía en que me tumbaban en un colchón, me sujetaban los pies, los brazos y
la cabeza, y me echaban agua con una manguera, en la boca y en la nariz. Cuando
ya no podía aguantar, tenía que respirar. En ese momento, me tiraban un balde
de agua a la cara, y me ahogaba. En algún momento y en esa situación debí de
arañar a alguien al revolverme. A partir de ese momento me ataban con “celo” en
los tobillos, y en las muñecas me ponían unas protecciones y me ataban también
con “celo”.
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Estando desnudo me obligaban a ponerme con los brazos
abiertos. Me tiraban baldes de agua muy fría por encima. Como temblaba, decían
que era el “ángel nervioso”.
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Aproximadamente cuando sería el segundo día y medio,
entre hacerme el “aguapark” y el “ángel nervioso”, me pusieron a cuatro patas
en el suelo, y trataron de meterme un palo por el culo. Como no pudieron
hacerlo, me tumbaron en el suelo boca arriba, me sujetaron, me levantaron las
piernas, y en esa posición me metieron el palo por el culo.
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En algún momento me pusieron atado en un colchón, me
sujetaban un cable en el dedo gordo del pie izquierdo, y otro en la mano
derecha atado con “celo”. Oía el ruido de descargas eléctricas, pero no sentía
nada.
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En los días que estuve detenido, me pudieron hacer más
de 50 sesiones con la bolsa por día. Hice más de 10.000 flexiones. Dos (2)
veces me hicieron lo de la bañera. Muchas veces lo de la manguera. Lo de la
simulación de electrodos lo hicieron dos (2) veces. Porrazos y golpes sin
límite.
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Como no quería comer, en una ocasión me metieron un
sobado en la boca a la fuerza. Echaron “colacao” al suelo, y me obligaron a
chuparlo en el suelo.
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Me tiraron numerosas veces del pelo. Tanto de la
cabeza como del pubis. Me arrancaron mucho pelo del lado izquierdo de la
cabeza.
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Los interrogatorios fueron permanentes y los gritos
constantes. Me dijeron que iban a actuar contra mi padre. Que mi madre había
muerto de un infarto. Que estaban detenidos mi hermano y su mujer. Y que a mi
sobrino, al hijo de ellos, le habían violado con un palo.
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Hice tres declaraciones ante
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Cuando termino la tercera de las declaraciones, me
llevaron al calabozo, y me dijeron que me iban a dejar descansar. No habían
pasado ni unos quince minutos, un tiempo corto, me llevaron de nuevo a un
cuarto donde estaba alguien que no había intervenido en los interrogatorios de
los días anteriores. Lo noté por su voz. Me dijo que él tenía una función. Que
era sacarme algo que no hubiera dicho con anterioridad. Me empezó a dar
bofetadas en la cara, en los dos lados, y me provocó muchas llagas en el
interior de la boca. Me ató los testículos y el pene con una cuerda, y se puso
a estirar. También me estiraba con la mano. En un momento empecé a sangrar del
pene.
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A la forense se lo dije esto y tomó nota. Le dije que
tenía los testículos morados y lo vio. Todo esto fue poco antes de ir a
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Cuando llegué a
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Cuando me llevaron a la prisión, le dije al médico de
la cárcel que tenía varias lesiones en la boca. Me dijo que estaba bien. Le
dije que cómo podía decir esto sin mirarme. Y me contestó que estaba bien y que
no iba a mirar nada.. No sé lo que habrá puesto en los informes pero no me
miró.
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Notas.- Estando
incomunicado Gorka Lupiañez, y fechado el día 12 de diciembre se remitió un
escrito al Juzgado, en el que se le requería para que, en el plazo de 24 horas,
se hicieran análisis de sangre y de orina a Gorka. Dado que la causa está
secreta, desconocemos en este momento si se dio curso al escrito. Gorka ha
manifestado que no se le ha realizado ninguna de esas pruebas.
Permaneció
incomunicado hasta el viernes día 14 en la prisión en la que se encuentra en
este momento.
Es su
voluntad presentar una denuncia por lo ocurrido.